Dios nos libre del dinero

Si el calvo de la lotería tenía una apariencia ligeramente siniestra era porque de las tres cosas que hay en la vida él era el portador de la más oscura. Nadie puede poner objeciones a la llegada del amor o la salud, pero ay, la irrupción del dinero. Es casi imposible no perderse en el jardín de los lugares comunes al referirse al vil metal y por eso el refranero ya dejó zanjado el asunto desde todos los puntos de vista posibles menos desde dos. El primero, el que se observa desde el alto del Pico Fontún. Desde allí es posible comprobar cómo abajo, en Villamanín y alrededores, llevan una semana frotándose los ojos para salir del pasillo de los malos sueños. ¿Cómo va a ser verdad que nos tocó el Gordo, nos abrazamos de alegría, y ahora que no está muy claro si podemos quedarnos el parné, sacamos las quijadas de burro, para darnos de hostias?
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