Pep, dueño de una autoescuela: “No es lucrativo para nosotros que una persona suspenda, lo es que la gente apruebe y deje paso a otros alumnos que están esperando para hacer más prácticas”

El sector de la formación vial ha puesto sobre la mesa una de las principales creencias populares que rodean a los exámenes de conducir. En una conversación difundida por el creador de contenido @Adriang.martin, Pep, dueño de una autoescuela, ha desmentido con rotundidad que a estos centros les interese que sus alumnos no consigan el apto a la primera.

El empresario ha explicado que la verdadera viabilidad del negocio depende de la rotación constante y del ritmo de aprobados de los aspirantes. “No es lucrativo para nosotros que una persona suspenda, lo es que la gente apruebe y deje paso a otros alumnos que están esperando para hacer más prácticas”, ha manifestado Pep al detallar el funcionamiento de su autoescuela familiar de tercera generación.

Al desglosar las cuentas de una práctica de 35 euros, el responsable ha mostrado que la base imponible queda en 28 euros tras descontar el 21% de IVA. A esa cantidad se le restan unos 5 euros de combustible, 16 euros del sueldo del profesor y 10 euros de mantenimiento y amortización del vehículo, lo que deja un beneficio neto de unos 4 euros. Por ello, el margen de rentabilidad de las clases se sitúa entre el 5% y el 10%.

En cuanto a la matrícula del permiso B, que concentra el 70% de la actividad, el precio de venta al público es de 150 euros para cubrir la plataforma teórica, material y tutorías. 

Tras añadir los 40 euros de tramitación, más los costes externos de 70 euros de certificado médico y 90 euros de tasas de la DGT, el beneficio que retiene la empresa se mantiene entre el 5% y el 10%, lo que equivale a unos 19 euros limpios por alumno.

La escasez de personal administrativo agrava el cuello de botella en todo el territorio nacional. Según ha indicado Joana, la administración no repone las jubilaciones y casos como la jefatura de Ibiza se encuentran al borde del cierre al operar con solo una o dos personas, frente a las 300 de antaño y las apenas 40 actuales en plantilla.

Esta falta de recursos genera una demora prolongada, ya que en las Islas Baleares el tiempo de espera alcanza casi cuatro meses para el examen de coche y plazos mayores en camión y autobús. Johana ha detallado que en el archipiélago hay 17 examinadores, pero cinco de baja, dos coordinadores en labores de oficina y dos bajas inminentes, por lo que ha defendido un modelo híbrido con empresas externas, similar al de Portugal.

Esta saturación la sufren directamente los aspirantes en pista, como ha contado un alumno que ya ha invertido 700 euros en unas 18 prácticas y calcula un gasto total de 1.200 euros. El joven ha asegurado que debe esperar dos meses para examinarse por la falta de examinadores, teniendo en cuenta que suspender supondría un sobrecoste de 200 euros adicionales entre tasas y trámites.

La estructura económica de los centros de formación vial presenta contrastes muy amplios según el volumen y la localización. Marga ha señalado que existen autoescuelas pequeñas que facturan entre 80.000 y 100.000 euros anuales, mientras que las grandes compañías de Madrid alcanzan entre 5 y 6 millones de euros, situándose su propio grupo en torno a 1 millón de euros.

El principal desembolso corresponde a los gastos de personal, que absorben entre el 60% y el 65% de la facturación total. Marga ha añadido que para abrir una autoescuela como autoempleo con un solo turismo se precisan unos 50.000 euros, además de los títulos de profesor y director, la autorización de Tráfico y la licencia municipal de actividades.

La adquisición de material móvil exige importantes desembolsos, con precios aproximados de 100.000 euros para un autobús, 150.000 euros para un camión nuevo, 70.000 euros para una furgoneta y 130.000 euros para un tráiler completo, amortizados en un plazo de entre 10 y 15 años. Además, la adaptación de dobles pedales homologados conlleva un coste de unos 3.000 euros por vehículo.

Respecto a las condiciones laborales, Pep ha afirmado que los profesores de autoescuela perciben un salario bruto de unos 2.300 euros en su empresa, aunque sufren una acusada escasez de profesionales. Durante las clases prácticas, el formador ha advertido de que los fallos de observación y pisar la línea continua constituyen faltas determinantes, mientras que las colisiones por alcance trasero suponen el peligro vial más recurrente.

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