José María Sánchez, pescadero: “Desconfía cuando veas un bufé de sushi barato. Cuanto más barato y más variedad de pescado haya, más difícil es que todo esté perfecto durante todo el tiempo”

El consumo de pescado crudo requiere una rigurosa atención a la seguridad alimentaria, un aspecto sobre el que José María Sánchez ha querido llamar la atención en su cuenta de instagram @naveganteoficial. El pescadero ha advertido de que conviene desconfiar de un sushi bufé libre barato, ya que este tipo de producto exige unos controles muy estrictos en todo su proceso de conservación y preparado. “El sushi no es peligroso en sí, pero hay problemas que puede ocasionar”, ha recordado el especialista al analizar las ofertas gastronómicas excesivamente económicas.

En la elaboración de platos con pescado crudo, la frescura y el tratamiento resultan fundamentales para evitar intoxicaciones alimentarias. Sánchez ha recalcado que en estas preparaciones importa muchísimo la cadena de frío, la manipulación, la rotación de producto y la higiene. Por este motivo, los modelos de negocio con precios muy bajos pueden encontrar serias dificultades para garantizar todos los estándares requeridos.

El profesional ha puntualizado que su aviso no significa que todos los locales de este tipo actúen mal, pero sí que existe una mayor complejidad técnica en ellos. Sánchez ha señalado que “cuanto más barato y más variedad de pescado crudo hay, más difícil es que todo esté perfecto durante todo el tiempo”. Mantener una gran variedad de producto fresco y rotando de forma continua representa una exigencia constante para cualquier establecimiento.

Uno de los problemas más frecuentes asociados a estas piezas es el famoso anisakis, un parásito que puede estar presente tanto en el pescado como en los cefalópodos. Para neutralizar este organismo, resulta indispensable realizar un tratamiento térmico previo adecuado. “Si el pescado va crudo, tiene que haberse congelado correctamente, porque congelar mata parásitos como el anisaki”, ha explicado Sánchez.

Sin embargo, el pescadero ha advertido de que la congelación no solventa todos los inconvenientes que pueden surgir en la cocina. Sánchez ha destacado que “congelar mata parásitos, pero no lo mata todo, no se eliminan todos los posibles riesgos”, poniendo el foco en fallos graves como la mala manipulación, la rotura de la cadena de frío o una deficiente higiene.

Debido a estos factores de riesgo, el consumo de sushi no está recomendado para determinados colectivos con mayor vulnerabilidad inmunológica. Entre los grupos que deben evitarlo figuran los niños pequeños, las mujeres embarazadas, las personas mayores y las personas inmunodeprimidas. Al tratarse de un alimento especialmente delicado, cualquier alteración en el proceso puede desencadenar complicaciones de salud.

Sánchez ha concluido remarcando que el sushi es un plato que “puede hacerse mal en muchas partes del camino, en el restaurante, en el proveedor, en la pescadería o incluso en tu casa”. Por ello, ha recomendado vigilar bien los lugares donde se consume y, si se opta por prepararlo a nivel doméstico, mantener una máxima precaución con la congelación, la higiene y la cadena de frío.

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