Cuenta Pau Arenós en su reciente Bocabulario (Planeta Gastro, 2026) —homenaje al legendario Un alfabeto para gourmets, de M. F. K. Fisher— que, hace un tiempo, había reservado en un “gran restaurante clásico” y, al enterarse de que preparaban pâté en croûte, llamó al cocinero para asegurarse de que podría probarlo. Aquello, según describe, terminó en algo decepcionante: un “engendro que recordaba a la mejilla de Freddy Krueger”, con una masa finísima, un relleno blando y unas tiras de carne difíciles de identificar. “Lo hemos tenido que improvisar. No nos quedaba y lo hemos hecho hoy”, le confesó posteriormente el chef.
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