Talleres de memoria, conferencias, clases en la escuela de escritura, sesiones de coro, conciertos de música clásica y clases de inglés son algunas de las actividades con las que Isabel Ferrer, de 75 años, ocupa su mente. Por supuesto, también mantiene mucha vida social y familiar: dos días a la semana recoge a sus nietos de la escuela y siempre que puede se ve con sus amigas para charlar, jugar a juegos de mesa o pasar el rato. Tampoco le falta tiempo para escribir en su diario ni para seguir avanzado en su novela, que quiere acabar este año. Pero de todos los compromisos, al encuentro al que jamás faltaría es a la cita mensual en el Hospital Clínic de Barcelona. Allí acude religiosamente para hacerse el seguimiento médico del estudio científico en el que es voluntaria. Participa en una investigación para crear nuevos fármacos de la enfermedad que padece; el alzhéimer, una dolencia neurológica que es de las principales causas de mortalidad, discapacidad y dependencia.
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