“La Isla de los Faisanes es un territorio que España cambia con Francia cada 6 meses, y que pasó a ser conocida en toda Europa como el lugar donde se puso fin a una de las guerras más importantes del siglo XVII”

En el tramo final del río Bidasoa, entre la ribera que separa Irún de la ciudad francesa de Hendaya, existe un pequeño pedazo de tierra que supone uno de los arreglos más interesantes que se han hecho en nuestro planeta. Esto lo cuenta el canal de YouTube “Geografía Extrema TV” en su vídeo “La ISLA que Cambia de PAÍS Cada 6 Meses… ¡Y Nadie lo Puede Creer!” Esta es la Isla de los Faisanes, un territorio similar en metros cuadrados a un campo de fútbol que cambia de soberanía dos veces al año.

Lejos de ser motivo de conflicto entre España y Francia, este mecanismo funciona, según explican en el vídeo “como si se tratara de un reloj diplomático”.

Este condominio territorial rotativo, no está dividido por una frontera terrestre. La clave de este acuerdo se encuentra en la alternancia temporal del territorio: de febrero a julio, la administración de la isla le corresponde a España, y de agosto a enero, le pertenece a Francia. Durante los seis meses de cada turno, corresponden y rigen en ella, las leyes del país al que pertenece durante ese tiempo. Sin embargo, como se explica en el vídeo, al ser “un espacio cerrado, vigilado, reservado para ceremonias oficiales o labores de mantenimiento” donde “nadie puede poner un pie allí sin autorización oficial”, la legislación que se aplique es meramente simbólica.

Este punto estratégico y político tiene sus raíces en el río Bidasoa en la Edad Media, cuando las aguas servían como un espacio neutral para los encuentros diplomáticos, las negociaciones y los intercambios de reos. Su momento histórico más importante, fue con la firma del Tratado de los Pirineos, pacto que puso fin a más de 20 años de conflicto entre las coronas Española y Francesa. Gracias a aquel encuentro, se formalizó la decisión de enlazar, por medio del matrimonio a la infanta María Teresa de Austria y al rey Luis XIV de Francia. Tras estos acontecimientos, el islote según explican, “pasó a ser conocido en toda Europa como el lugar donde se puso fin a una de las guerras más importantes del siglo XVII”. 

De acuerdo con el procedimiento establecido, “todo se maneja de manera discreta, casi silenciosa, a través de autoridades locales y diplomáticas”. De esta forma, la Isla de los Faisanes sigue siendo a día de hoy “un verdadero laboratorio diplomático”, funcionando como un símbolo de que el equilibrio y la paz se pueden conseguir entre dos naciones históricamente enfrentadas, con una creatividad diplomática que llega hasta nuestros días. 

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