El día era soleado y caluroso e invitaba a un baño en el pantano de Yesa, en Zaragoza, y una excursión por sus alrededores. Eso pensaron decenas de bañistas que se encontraban allí el 4 de agosto y también una familia que decidió dar un paseo. Cuando estaban cerca de una antigua fábrica abandonada, la ruta se vio interrumpida por un hallazgo escabroso. Observaron lo que parecían unos restos humanos en la orilla de una de las playas que se han formado de forma natural en algunos puntos del embalse. Nueve partes del cuerpo de un hombre adulto con barba blanca. ¿Quién era? ¿Cómo había acabado allí? ¿Cuánto tiempo llevaba en ese pantano? Todas las respuestas se responderían después, gracias al perro Lur.
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