Los grandes ríos europeos se secan y ponen en jaque la seguridad energética y el comercio

Este último verano ha sido para Europa “el verano de la verdad”, según dijo hace un par de semanas Ursula von der Leyen en su discurso del debate sobre el estado de la Unión. La presidenta de la Comisión Europea advertía así de las consecuencias de un calentamiento global que ha vuelto a golpear con rudeza al continente. Y el Servicio de Cambio Climático de Copernicus pone en cifras este verano bochornoso en su balance estacional, que publica este viernes. El estío ha estado marcado en Europa por las olas de calor, particularmente intensas y tempranas (la primera fue en mayo). En el conjunto del continente este ha sido el tercer verano más cálido. Pero, si se pone el foco sobre la Europa occidental, el de este año ha sido el peor estío. Desbanca al de 2003, que conmocionó a muchos de los países de la UE por las decenas de miles de muertes vinculadas a las altas temperaturas.
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