El apocalipsis laboral de la IA se pospone (por ahora)

Hay tres versiones del Apocalipsis de San Juan, un texto que nunca pierde vigencia, anticipando los impactos de la inteligencia artificial (IA). Una: la reciente y aterradora perspectiva de la muerte descendiendo de enjambres de máquinas autónomas asesinas impulsadas por la IA, en un trasunto del 2001 de Stanley Kubrik. Dos: un sector cuyas expectativas imposibles está hinchando la madre de todas las burbujas financieras hasta niveles que ríete tú de la Gran Recesión y sus uvas de la ira. Y tres: el fin del trabajo, la reconversión brutal y, a lo peor, la desaparición de millones de empleos, empezando por primera vez en la historia por los de la gente más formada, que puede llevar a la economía global camino de una depresión, a niveles de desigualdad imposibles y a una mezcla de tecnofatalismo, resentimiento y rabia (algo que ya sucede, dicho así entre paréntesis, pero elevado a la enésima potencia). Las utopías y las distopías son máquinas de novelar. Escupen titulares con pegada, latigazos líricos plagados de esdrújulas finiseculares y de sílabas hinchadas como nubes de tormenta. Pero a menudo impiden ver lo que de veras está pasando: que esas visiones hiperbólicas son interesadas. La mayor parte de esos miedos los están inoculando las propias empresas o los gobernantes que las protegen, pensando en su poder y en su cuenta de resultados.
Seguir leyendo

Comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *