Compartir

Se trata de compartir. Y no sólo en los despachos intelectuales o en los pasillos de la política. Se trata de compartir la existencia y las necesidades de la gente. Debemos compartir el pan, el agua, las palabras en las conversaciones, los recuerdos, las inquietudes y la esperanza con la que respondemos a las dificultades de la vida. El verbo compartir invita a que la vida sea una convivencia, el desnudo un abrazo, las soledades una búsqueda de compañía y los secretos un deseo de claridad. Compartir supone repartir, distribuir, colaborar, y supone también hacer partícipe al otro de algo que es nuestro, porque comprendemos que el yo forma parte del nosotros. Necesitamos coincidir, ayudar, comulgar. No se trata de ser homogéneos, sino de reconocer lo común, de encontrarnos en los demás.
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