Apuntes sin disparar ante una interesante novillada de El Retamar en Las Ventas

Hubo apuntes, pero faltó el disparo. La Feria de Otoño levantó este jueves el telón con una novillada de El Retamar que dejó más argumentos de los que finalmente reflejó el marcador. Hubo movilidad, varios ejemplares con embestidas con calidad y un encierro de buena presencia, aunque también faltó fondo y entrega en varios ejemplares. El Mene, Nacho Torrejón y Sergio Rollón tuvieron momentos para hacer despegar la tarde, pero ninguno terminó de encontrar la rotundidad necesaria.

El Mene se despedía de Las Ventas como novillero antes de tomar la alternativa en Zaragoza y dejó en el recibo al primero uno de los pasajes más bellos de la tarde. Toreó a la verónica con gusto y empaque, ganando terreno hasta los medios ante un novillo de buena condición. Con la muleta tardó más en encontrar el planteamiento adecuado. Cuando acortó distancias y dejó de buscar una ligazón forzada, aparecieron muletazos de mayor naturalidad, especialmente en una notable tanda al natural. Llegaron demasiado tarde para cambiar el signo de la faena.

Mucho menos tuvo delante con el cuarto. El utrero careció de emoción y fondo y El Mene tampoco encontró la fórmula para sacar la faena de la monotonía. Su despedida del escalafón menor dejó así más detalles que unidad.

Nacho Torrejón firmó los momentos de mayor consistencia de la tarde. Estuvo firme con el segundo, un novillo incierto que exigió seguridad en los embroques. El toledano no dudó y consiguió imponer su derecha en una tanda de notable trazo antes de que el animal terminase apagándose.

Su actuación frente al quinto tuvo todavía mayor continuidad. Torrejón entendió pronto la movilidad del utrero y ligó varias series diestras con limpieza. Al natural apareció después el momento de mayor poso de su tarde, reduciendo la embestida y toreando con más profundidad. El novillo perdió recorrido y la faena terminó diluyéndose antes de que la espada borrase cualquier posibilidad de premio.

Sergio Rollón hizo de la actitud la carta de presentación en su debut con picadores en Las Ventas. El tercero tuvo movilidad, aunque también una embestida descompuesta y tendencia a rajarse. Rollón consiguió ordenar por momentos aquellas arrancadas y encontró al natural los muletazos más templados de su actuación, cuando el novillo ya tenía poco que ofrecer. Dilató el trasteo antes de irse detrás de la espada y dejar una buena estocada tras la que tuvo que saludar una ovación.

El sexto, serio y cuajado y de perfectas hechuras, tampoco facilitó el lucimiento. Rollón lo recibió de rodillas y volvió a mostrar decisión, pero la embestida terminó siendo brusca y soltando la cara al final de los viajes. El madrileño insistió sin conseguir que la faena tomase vuelo.

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