El abogado inmobiliario Alberto Sánchez ha analizado a través de su cuenta de Instagram @legalmente.rrss el escenario legal que se presenta cuando un contrato de alquiler va a terminar al alcanzar el 5º año. Ante esta situación habitual en el arrendamiento, surge la duda sobre qué opción resulta más conveniente, si dejar que se prorrogue el acuerdo vigente o formalizar la firma de un contrato nuevo.
El especialista ha detallado las consecuencias jurídicas y prácticas de esta decisión valorando tanto la posición del propietario como la del inquilino. Para la parte arrendadora, formalizar una nueva relación contractual abre la puerta a modificar de manera sustancial las condiciones económicas pactadas en el documento inicial.
En el caso de pactar un nuevo documento, el experto señala que “el propietario puede exigir la renta que él considere, incluso por encima de la actualización del IPC”. Asimismo, Sánchez añade que en este nuevo acuerdo el arrendador puede añadir gastos que no estuvieran en el contrato anterior, citando como ejemplos directos el IBI, la tasa de basuras o los gastos de comunidad.
A pesar de que a priori pueda parecer que la opción más ventajosa para el arrendador es redactar un nuevo texto, existe un condicionante decisivo vinculado al plazo temporal. El letrado advierte de que “si se firma un nuevo contrato, este durará como poco 5 años, mientras que la prórroga del contrato que va a terminar solo dura 3 años”, lo que incide directamente en la duración del alquiler.
Esta variación en los plazos legales determina qué alternativa beneficia a cada una de las partes según sus necesidades inmediatas. Por ello, Sánchez apunta que “a un propietario le puede convenir que el contrato se prorrogue si no quiere darle 5 años al inquilino”, mientras que “al inquilino le puede convenir firmar un contrato nuevo si quiere ganar en estabilidad” durante un periodo más prolongado.
El abogado inmobiliario introduce además un apunte determinante para aquellos inmuebles que se ubiquen en una zona de mercado residencial tensionado. En estos casos concretos, el experto subraya que “en un nuevo contrato ni se pueden atribuir los gastos que se quieran ni se puede poner la renta que se quiera”, quedando limitadas las modificaciones de las condiciones del arrendamiento.
Debido a este marco específico, el jurista concluye que lo más probable es que convenga simplemente que el contrato se prorrogue si la intención es seguir con el mismo inquilino. Asimismo, recuerda que quienes necesiten resolver dudas particulares pueden contactar con él mediante el enlace de su perfil en redes sociales y a través de su página web.
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