Así se corona toda una número uno, la arrolladora e imperturbable Rybakina

Son demasiadas pistas, sucede otra vez. Sobreexcitada, Aryna Sabalenka ofrece desde el principio un muestrario de todo aquello que no se debe enseñar a la rival: esos nervios, esa tensión, ese furibundo deseo que muchas veces termina siendo contraproducente y que la vuelve a penalizar otra vez: de tanto quererlo, lo desgasta. Tan elogiable su apetito como erosivo en las grandes finales, teniendo en cuenta que ya ha perdido cinco de las nueve —por tanto, más de la mitad— que ha disputado. Tras la derrota de principios de año en Australia, cae de nuevo frente a Elena Rybakina, quien al levantar la cabeza y divisar el horizonte, ve algo que le gusta. Un paisaje similar al de enero.
Seguir leyendo
DE SER DUDA… A GANAR EL TÍTULO
Rybakina recibió el trofeo de manos de la exjugadora Maria Sharapova (39 años, retirada en 2020) y a la hora de articular el discurso, le costaba encontrar las palabras. Su historia es la de una competidora silenciosa que, de una manera u otra, siempre ha estado ahí, al acecho. Llegó por fin a la cumbre.
Recordaba que visitó por primera vez el torneo hace una década, como júnior, y que al final “se han alineado” las cosas para que puede ofrecer también un magnífico rendimiento en Nueva York, adonde llegó sin tener la certeza de si podría jugar o no.
Unas molestias en el talón izquierdo la obligaron a abandonar en pleno torneo de Cincinnati, solo una semana antes del US Open, aunque al final decidió participar. “No sabía cómo iba a estar en el día a día”, señaló. “Hicimos una resonancia y no tenía buena pinta…”. “Lo prioritario ahora es mantenerme sana”.
Situada en lo más alto de la clasificación, su objetivo es “ser estable” e “ir a por más Grand Slams”. De momento domina el curso con claridad y puede presumir de ser, junto con Serena Williams (58,6%) y Steffi Graf (57,8%), las tres únicas que tienen un promedio de éxito superior al 50% contra números uno. El suyo es de un 52,9%.
En este último pulso le endosó 12 aces a Sabalenka, a la que aventaja en 2.026 puntos en el ranking y supera en las finales (4-2). “Si Elena continúa así, estoy en problemas…”, puntualizó la bielorrusa; “es capaz de entrar en pista y dominarte. No estoy contenta con mi nivel y ella ha jugado un tenis fabuloso”.
De golpe, sin título y sin triplete. También sin el trono. Cabreo y la raqueta hecha polvo. “Es muy difícil controlar tus emociones. Quería dejarlo salir, porque si me lo hubiera guardado dentro, no habría podido decir una palabra o habría hecho algo que no estaría bien…”, explicó.
Y se despidió con un mensaje amenazante para la kazaja: “La experiencia demuestra que siempre vuelvo más fuerte”.

Comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *