El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido mantener a Venezuela en la lista de los principales países de tránsito o producción de drogas del mundo, pero ha retirado al país de la categoría más grave desde el punto de vista de las sanciones. Según ha informado David Alandete, corresponsal de COPE en Washington, la Casa Blanca ha dejado de considerar que el Estado venezolano haya fracasado de forma demostrable en el cumplimiento de sus obligaciones internacionales contra el narcotráfico.
Esta decisión supone un nuevo reconocimiento a la cooperación del régimen interino de Delcy Rodríguez, enmarcado en el actual proceso de transición en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro. Aunque el país caribeño continúa siendo un terreno clave en las rutas internacionales de la cocaína, las autoridades estadounidenses consideran que se han comenzado a adoptar medidas suficientes para revertir la consideración de incumplidor.
El mandatario republicano ha formalizado este paso a través de la determinación presidencial remitida al Congreso y difundida por el Departamento de Estado. En el documento oficial, Trump ha certificado: “Dados los pasos positivos adoptados bajo la presidenta interina de Delcy Rodríguez, he determinado que Venezuela ya no debe ser designada como un país que ha fracasado de forma demostrable en el cumplimiento de sus compromisos de control de drogas”.
A pesar del cambio de postura, el respaldo de la Casa Blanca ha llegado acompañado de una clara advertencia hacia Caracas. Trump ha señalado de forma tajante: “Espero ver progresos continuados y mensurables del Gobierno interino en el desmantelamiento de los grupos narcoterroristas y en la interrupción del tráfico de drogas a través de Venezuela hacia EE.UU.”.
Estar fuera de esa lista de incumplidores evita la suspensión de determinada ayuda y despeja la oposición estadounidense a la financiación en organismos multilaterales, complementando avances estratégicos como el reciente acuerdo petrolero con Venezuela. Durante años, Washington había mantenido a Caracas bajo esta estricta consideración debido a la corrupción, la debilidad judicial y la tolerancia hacia grupos armados colombianos.
La administración norteamericana ha vinculado esta reconsideración de forma directa a la nueva situación política venezolana y a los golpes asestados a las mafias. Trump ha asegurado que “gracias al arresto y la retirada por parte de mi Administración del antiguo dictador ilegítimo y narcotraficante Nicolás Maduro, ya estamos viendo los resultados de una creciente cooperación con el Gobierno interino del país contra los cárteles”, destacando la muerte del líder del Tren de Aragua, Héctor Guerrero Flores, alias ‘Niño Guerrero’.
El contraste más evidente en la región lo protagoniza Colombia, que permanece en la lista de países que han fracasado de forma demostrable en la lucha antidroga. Trump ha atribuido este balance a los niveles récord de cultivo de coca y producción alcanzados bajo la gestión de Gustavo Petro, aunque ha ofrecido al nuevo presidente, Abelardo de la Espriella, la opción de revertir la designación y ha protegido la asistencia militar por ser vital para los intereses de Estados Unidos.
Por su parte, Bolivia continúa entre los estados señalados pese a que Washington ha elogiado la elección de Rodrigo Paz y la reactivación policial que facilitó la extradición del narcotraficante Sebastián Marset. La Casa Blanca considera que el nuevo ejecutivo aún no ha tenido tiempo suficiente para reducir los cultivos heredados y que la corrupción sigue facilitando el tráfico ilícito.
La lista general de 23 países de tránsito y producción incluye a México, Perú, Ecuador, India, Nicaragua, Panamá y Guatemala, sin que dicha presencia implique automáticamente sanciones. En este marco, Trump ha reconocido las incautaciones y el desmantelamiento de laboratorios por parte de Claudia Sheinbaum, pero ha reclamado más acciones contra los cárteles, mientras que a Canadá le ha exigido combatir el tráfico de drogas sintéticas.
Finalmente, China concentra gran parte de las advertencias al figurar como el mayor productor mundial de precursores químicos empleados en la fabricación de fentanilo y metanfetamina. Aunque la administración estadounidense ha valorado las licencias impuestas tras las conversaciones con Xi Jinping, ha insistido en la necesidad de fijar controles adicionales para frenar los envíos ilícitos hacia Norteamérica.