Llega octubre, se acortan los días, empieza a refrescar –por fin– y nos vuelven a apetecer guisos, legumbres en cuchara y el olorcito del horno encendido animando la casa. Un buen momento para los platos que mejor aguantan en la nevera, ganan con un par de días de reposo y pueden convertirse en una ensalada templada, un potaje exprés o un bocadillo salvavidas. Cocinar con intención es, como siempre, una guiño a tu yo del miércoles, que pasará mejor el disgusto de que a las siete y media ya sea de noche con un buen táper listo –o casi– para cenar.
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