Del fracaso no embellecido

Siempre ha tenido prestigio y glamur en el cine la estética del fracaso. A condición de estar representada por gente tan hipnótica como Bogart, Mitchum, Newman, Wayne, Fonda, Brando, McQueen. Perdían partidas decisivas en su vida, pero su encanto permanecía intacto e incluso aumentaba en la percepción de los espectadores. Todavía les admirábamos más, pero si prescindimos de esos seres mitológicos constatamos que los perdedores en la vida real, sin adornos, arrastran una existencia muy dura, provocan la compasión de los que los observamos, carecen de coartadas embellecedoras. Nos ponen tensos a los observadores de su ruina cotidiana.
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