Expertos en tecnología explican cómo volverán las baterías reemplazables a los smartphones a partir de 2027: “Esto terminará con la obsolescencia programada de los móviles”

¿A quién no le ha pasado que su teléfono empieza a fallar o perder autonomía tras dos o tres años de uso diario? Este inconveniente cotidiano, que obliga a renovar el dispositivo antes de tiempo, se enfrenta ahora a un cambio normativo histórico. El experto en tecnología José Ángel Cuadrado analiza la medida de forma contundente: “Se acabó eso de que tu móvil empiece a fallar a partir del tercer o cuarto año. Se acabó la obsolescencia programada en los móviles”, señala el especialista.

La iniciativa nace directamente de las instituciones comunitarias dentro del plan europeo de economía circular. Con esta regla, Europa busca atajar la sustitución prematura de terminales y promover un modelo de consumo mucho más sostenible.

La fecha límite fijada por la regulación europea es el año 2027. A partir de ese ejercicio, todos los teléfonos móviles que se fabriquen y comercialicen en el mercado comunitario deberán garantizar que el usuario pueda extraer la batería sin complicaciones.

“A partir de 2027 (…), los móviles que se fabriquen deberán permitir cambiar fácilmente la batería sin herramientas especiales”, explica José Ángel Cuadrado. Esta obligación rompe por completo con el modelo actual de construcción. En la actualidad, la inmensa mayoría de los dispositivos cuentan con baterías selladas en la estructura interna del teléfono. Esto provoca que sustituirla requiera herramientas profesionales específicas o pagar la intervención en un servicio técnico autorizado.

Esta barrera económica provoca que muchos usuarios prefieran adquirir un teléfono nuevo. Como recuerda Cuadrado, “el desgaste de la batería es uno de los principales motivos para cambiar el smartphone”, por lo que facilitar este procedimiento ataca directamente la causa principal de la renovación constante de terminales.

El regreso de las baterías extraíbles supone una reestructuración profunda en la fabricación de los dispositivos. Para cumplir con los estándares de la Unión Europea, las marcas deben replantear la arquitectura y los materiales de sus próximos lanzamientos.

Tal y como advierte el experto tecnológico, esta exigencia condicionará la estética y la ingeniería de los dispositivos. “Para poder abrirlos y cambiar la batería, los fabricantes tendrán que modificar las carcasas, sellados y los sistemas internos”, detalla Cuadrado.

En los últimos años, los fabricantes han apostado por móviles ultradelgados con estructuras totalmente cerradas. La necesidad de incluir un sistema de apertura accesible obligará a reconciliar la comodidad de reemplazo con la resistencia y protección habituales en la telefonía actual.

A pesar de las modificaciones operativas para la industria, la normativa plantea un beneficio directo para el bolsillo de los consumidores y la protección ambiental. La medida persigue tres metas fundamentales:

Alargar la vida útil de los smartphones: Permitir la sustitución inmediata de la batería devuelve al teléfono su autonomía original.Abaratar significativamente las reparaciones: Elimina la necesidad de contratar servicios técnicos o adquirir instrumental profesional.Reducir la generación de residuos tecnológicos: Mantener los teléfonos en uso durante más tiempo frena el volumen de basura electrónica.

“Esta medida busca alargar la vida útil de los smartphones, reducir los residuos tecnológicos y abaratar las reparaciones”, concluye el experto. Un cambio de paradigma que promete devolver al usuario el control total sobre la durabilidad de su teléfono móvil.

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