Las asociaciones que ayudan a los jugadores a rehabilitarse calculan que puede haber hoy medio millón de personas en España cuyas vidas han sido destruidas por la ludopatía. Los estudios alertan sobre la incidencia entre los jóvenes, donde crecen los trastornos por adicción, y por eso el Gobierno español, en sintonía con otros gobiernos de Europa, ha aprobado en los últimos años leyes restrictivas para alejar las casas de apuestas y la publicidad de los centros de enseñanza. Los ministros de Podemos y de Sumar hicieron de esto una cruzada moral de grandes aspavientos propagandísticos, como Nixon cuando les declaró la guerra a las drogas, pero hasta los más frívolos reconocen que el juego es un problemón grave ante el cual los poderes públicos no pueden bajar ni cruzar los brazos.
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