Nate Gentile, experto en tecnología: “La profesión que más afectada se verá por el crecimiento de la IA será la de atención al cliente, y ya está pasando, porque es reemplazable”

El avance implacable de la inteligencia artificial transforma a gran velocidad el panorama laboral global, generando incertidumbre sobre qué puestos de trabajo están realmente amenazados por la automatización. 

En una charla en el pódcast del comunicador Uri Sabat, el reconocido experto en tecnología Nate Gentile analiza con detalle esta transición y señala con claridad cuál es el sector que ya sufre el mayor impacto en la actualidad. Lejos de las visiones catastrofistas habituales, Gentile aporta una perspectiva realista sobre el verdadero papel de las máquinas y explica por qué ciertos empleos resultan especialmente vulnerables ante los nuevos algoritmos.

Uno de los mensajes más contundentes del divulgador tecnológico se centra en desmontar la noción de que la inteligencia artificial funciona de manera totalmente independiente. “La IA sola no hace nada”, afirma de forma tajante Nate Gentile durante la entrevista, desmintiendo la idea de que los algoritmos puedan sustituir por completo el trabajo humano sin supervisión. De hecho, el experto califica de “mentira” la creencia popular de que la tecnología reemplazará a los trabajadores por sí sola.

Gentile explica que él mismo utiliza automatizaciones avanzadas de inteligencia artificial en su día a día para optimizar sus tareas y ahorrar una cantidad considerable de tiempo. Sin embargo, remarca que detrás de ese rendimiento siempre hay una labor previa de concepción, configuración y mantenimiento que solo una persona puede realizar. “Luego siempre hay humanos en muchos puntos de la cadena”, sostiene el especialista.

Para ilustrar este principio de forma sencilla, el divulgador pone un ejemplo cotidiano relacionado con la búsqueda de contenido en plataformas como YouTube. Si bien se puede encargar a la herramienta que rastree y sugiera vídeos sobre un tema concreto, la elección final de las opciones debe recaer necesariamente en una persona. 

Gentile advierte de que, si se deja todo el proceso en manos de la máquina sin intervención humana, “la calidad de eso es bajísima”. Por esta razón, el experto insista en que “aún a día de hoy hace falta a un humano” para garantizar un resultado adecuado en casi cualquier ámbito.

Pese a defender la necesidad del factor humano en los procesos creativos y de gestión, Nate Gentile alerta sobre la frágil situación de determinados empleos rutinarios. Al ser preguntado sobre qué profesiones están más amenazadas en el escenario actual, la respuesta del experto es directa: “Uno de los trabajos para mí que estoy viendo que está increíblemente amenazado es la atención al cliente”, señala en el pódcast.

No se trata de una advertencia de cara al futuro remoto, sino de una realidad presente que se constata a diario. Según explica Gentile, “prácticamente todas las empresas grandes han reemplazado atención al cliente con bots de inteligencia artificial”. Esta transformación se aprecia con especial claridad en los canales de asistencia de las principales compañías, donde las respuestas automatizadas han sustituido masivamente a los operadores tradicionales.

La razón principal por la que la atención al cliente lidera este proceso de sustitución radica en la naturaleza del propio trabajo. 

Gentile destaca que en muchas organizaciones los empleados de este departamento operan bajo pautas excesivamente estructuradas. “Muchas veces es una persona a la que le dan un guion y le dicen: ‘Si te llaman por aquí, di esto’”, detalla el tecnólogo.

Al tener que seguir protocolos muy marcados y repetitivos sin necesidad de analizar variables complejas, el puesto resulta fácilmente replicable. Según aclara Nate Gentile, al tratarse de tareas guiadas donde el trabajador debe limitarse a aplicar una respuesta predeterminada, son puestos “bastante fáciles de automatizar con una buena rutina de inteligencia artificial”.

Las reflexiones de Nate Gentile en el pódcast de Uri Sabat dejan claro que la automatización no actúa por sí sola, sino que afecta prioritariamente a las tareas mecánicas y protocolorizadas. Mientras los puestos que exigen supervisión, diseño y criterio humano mantienen su relevancia, aquellos basados en respuestas estandarizadas continúan su acelerado proceso de reemplazo por inteligencias artificiales.

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