Como decía Joan Laporta: al loro, que no os embauquen. Las modas gastronómicas son como un virus en constante evolución: las nuevas cepas son más cabronas y se introducen en nuestra dieta con mayor sigilo. Cuando empiezas a sospechar que algo va mal, ya vas por el tercer vitello tonnato de la semana y estás metido hasta el cuello. Todos podemos caer en el gregarismo culinario, porque todos estamos expuestos a la radiación que los engañabobos gastronómicos emiten desde redes, televisión y, en definitiva, todos los medios a su alcance. Quién esté libre de pecado que tire la primera smash.
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