La periodista liberiana Rita Jlogbe viajó “seis horas en motocicleta sin descanso, a través de la selva” hasta una comunidad “muy remota”, donde solo había un centro de salud que atendía a miles de personas, que a su vez vivían en zonas muy retiradas. Allí conoció la historia de un bebé que acababa de morir, “después de que su familia hubiera caminado 24 horas para llegar a la clínica”. “No pudieron atenderlo porque no tenían ni siquiera paracetamol, y fue enterrado en la propia instalación porque la familia ya no podía caminar otras 24 horas para volver a su aldea y darle sepultura”, explica.
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