El experto en liderazgo humanista, Santiago Ávila, a través de su cuenta en redes sociales @lagestionemocional, ha compartido una serie de claves fundamentales para afrontar con éxito un proceso de selección. Según ha explicado el especialista, existen varias expresiones inofensivas que bastan para que los reclutadores descarten a un candidato de manera inmediata.
La primera frase que conviene erradicar del discurso es “no tengo ninguna pregunta”, una respuesta habitual al final del encuentro. Ávila ha advertido de que, aunque pueda sonar cortés, transmite un claro desinterés por la empresa. Por ello, ha aconsejado formular cuestiones sobre la compañía como “¿a qué retos principales me tendré que enfrentar?” o “¿qué se espera de mí en los primeros meses?” para demostrar curiosidad y compromiso.
El segundo error recurrente consiste en criticar a empleadores anteriores mediante expresiones como “mi jefe era un desastre”. El experto ha señalado que esta afirmación proyecta una imagen de persona conflictiva. Como alternativa madura y profesional, ha propuesto utilizar frases como “aprendí mucho trabajando con diferentes estilos de liderazgo”, demostrando así capacidad de adaptación sin guardar rencor.
Por otro lado, situar el factor económico en primer plano con la frase “lo que más me importa es el sueldo” resulta contraproducente en la conversación. Ávila ha recalcado que es preferible argumentar que “el salario es importante, pero también busco un entorno donde pueda aportar y seguir desarrollándome”, proyectando de este modo una sana ambición.
Finalmente, el especialista ha recordado que “en una entrevista no te evalúan solo por lo que dices, sino por cómo lo dices” y por la actitud subyacente tras cada palabra. Por este motivo, ha insistido en que “cada palabra cuenta” y ha recomendado expresarse siempre con respeto, propósito y entusiasmo para dejar una huella positiva en la selección de personal.
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