Sureina vive aislada con sus dos hijas en una casa del monte sin luz: “Lo que me ata aquí son las niñas, porque quieren estar aquí; siento tranquilidad en contacto con el agua y la tierra, es el medio donde soy persona”

Sure, cuyo nombre completo es Sureina, ha abierto las puertas de su hogar a Álvaro, creador del canal hilux_aventura, para mostrar su vida en una aldea aislada de Asturias sin electricidad ni carretera. La mujer, que reside en el enclave junto a sus dos hijas, ha explicado con rotundidad los motivos que la mantienen en este paraje: “Lo que me ata aquí son las niñas, porque quieren estar aquí”.

La historia familiar en la zona se remonta a más de tres décadas, cuando sus progenitores abandonaron Madrid para asentarse en el valle cercano al embalse de Grandas de Salime. Según ha recordado Sureina, sus padres buscaban un pueblo donde criar ganado y alcanzar la autosuficiencia, por lo que “hasta los 8 o 9 años ya vivíamos aquí”, un entorno al que regresó con veinticuatro años tras culminar sus estudios.

La rutina diaria en el bosque asturiano exige una dedicación constante al cuidado del huerto, los cultivos y los animales. En la finca conviven ovejas, cabras y ejemplares de caballos asturcones, una raza autóctona, además de varios perros que alertan sobre la presencia de la fauna salvaje, especialmente de los osos que merodean durante las noches y dañan los frutales.

Frente a las comodidades urbanas, Sureina ha señalado la exigencia física del entorno, donde “hay que cortar leña para el invierno y traerla a casa” y optimizar los esfuerzos mediante el acolchado de la tierra. Para la vecina, el secreto radica en mantener la calma y adaptarse al ritmo natural: “Aquí es el día a día, y hoy llevo un tronco y mañana llevo otro”.

La convivencia con el medio se extiende también al río, donde acuden diariamente para refrescarse y abastecerse de agua de montaña. En ese entorno fluvial, la habitante ha confesado su conexión absoluta con el paisaje: “Siento tranquilidad, estar aquí en contacto con el agua, con la tierra, con los elementos”.

Para garantizar el sustento económico, Sureina ha desarrollado una actividad centrada en la recolección de plantas medicinales y la sabiduría ancestral. A partir de especies como el romero, el hipérico, el árnica o la ortiga, elabora pomadas, aceites esenciales y tinturas que comercializa en ferias locales como la de Pola de Allande.

Asimismo, imparte talleres y cursos de autocuidado contratados por consistorios como el de Cangas del Narcea, además de organizar retiros en su aldea. “Intercambiamos conocimientos y que le dan valor”, ha subrayado sobre los encuentros vecinales, destacando que su despensa se nutre casi por completo de tomates, sandías y conservas de su propia cosecha.

La trayectoria vital de Sureina ha estado marcada por un cáncer que la obligó a trasladarse durante tres años a Cabranes para su tratamiento y recuperación. Aquel episodio supuso una transformación profunda en su mentalidad: “Para mí, lo más importante fue el no darle tanta fuerza a las cosas, o sea, es como que le damos mucha importancia a cosas muy mundanas del día a día”.

Tras superar la enfermedad, decidió regresar con mayor determinación a la vida rural, convencida de que “la vida es más valiosa que eso, de quejarnos todo el rato de todo”. Ante las reflexiones compartidas con Álvaro, ha animado a quienes deseen cambiar de estilo de vida a dar el paso hacia el campo sin temores: “La abundancia es mucho más allá que a nivel económico, es mucho más allá de lo que tienes, de las cosas físicas”.

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