Lugares donde hasta los ateos recuperan la fe. Septiembre devuelve a Madrid los horarios, las clases y la rutina, pero la ciudad se resiste a renunciar a la improvisación. El fin de semana puede empezar el viernes por la tarde alrededor de una barra, entre gildas, vino y encuentros inesperados, y continuar a la mañana siguiente con smoothies, matcha, café de especialidad y bollería mientras se reconstruyen las anécdotas de la noche anterior. Hermanos Vinagre, Oki Doki y Amaria trazan un recorrido por tres barrios de la capital para disfrutar y compartir con amigos.
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