La medición de la tensión arterial en el hogar genera con frecuencia problemas y sustos innecesarios entre los pacientes debido a fallos en el procedimiento. La médica Bea de Paz ha explicado en su cuenta @snbeadepaz que esta situación se produce habitualmente por la falta de información sobre las pautas correctas para realizar la toma. De hecho, la doctora ha atendido en su consulta a una paciente muy preocupada tras obtener cifras muy elevadas en casa, aunque al revisarla con su propio instrumental ha comprobado que presentaba unos valores totalmente normales.
Tras indagar sobre el origen del fallo, la facultativa ha detectado que la paciente utilizaba un tensiómetro de muñeca, un dispositivo que suele dar importantes errores de medición. La doctora ha aclarado que estos aparatos “tienen muchos problemas, y a la hora de tomar la tensión dan muchos errores”, algo que no se debe a que el mecanismo sea defectuoso, sino a la colocación. Según ha subrayado la experta, “la posición en la que le ponemos y la posición en la que tengamos el brazo es superimportante” para no alterar el registro.
La médica detalla con precisión cómo la postura del brazo altera los valores reales en este tipo de dispositivos. De este modo, “si tenemos el brazo hacia abajo, es muy probable que nos dé una tensión muy alta, más alta de la que realmente tengamos”, mientras que al colocarlo hacia arriba la cifra resultante suele ser mucho más baja. Asimismo, la doctora advierte de que incluso en una posición neutra, si se desvía el aparato ligeramente a la izquierda o a la derecha, también se generan valores falseadostensión alta que no reflejan la realidad.
Frente a estas variaciones, Bea de Paz aconseja recurrir a los tensiómetros de brazo colocados en la parte superior, ya sean automáticos o manuales con fonendoscopio y pera hinchable. La especialista recalca que “los mejores, sin duda, son los que se ponen arriba en el brazo” y recuerda que en el mercado existen múltiples opciones a precios asequibles. No obstante, insiste en que el dispositivo elegido debe ser siempre un modelo “validado y que haya pasado ciertos controles” para garantizar controles sanitarios rigurosos.
Otro elemento determinante para conseguir una medición exacta reside en la correcta elección del manguito del tensiómetro. La facultativa explica que existen tamaños de manguito adaptados a la fisonomía de cada individuo, ya que las necesidades varían según se trate de niños, lactantes, adultos o personas con obesidad. Las dimensiones disponibles abarcan un perímetro del brazo que va desde los 22 a los 42 centímetros, así como modelos específicos de 40 a 48 centímetros para extremidades más gruesas.
El uso de un accesorio inadecuado distorsiona por completo el resultado de la presión arterial. Bea de Paz advierte de que si las personas con obesidad utilizan un manguito inadecuado demasiado fino, el aparato marcará una tensión más alta de la real. Por el contrario, la médica destaca que si una persona muy delgada recurre a un manguito excesivamente grande, el valor obtenido resultará sensiblemente inferior al que realmente tiene el paciente.
La especialista también desaconseja el uso de los tensiómetros de farmacia en los que la medición se efectúa de pie, ya que “tampoco son fiables” para obtener un valor fidedigno. En estas circunstancias, muchas personas experimentan una hipotensión ortostática, una bajada de tensión habitual al levantarse que puede provocar mareos al levantarse y hacer que los aparatos infraestimen la cifra real. Por ello, la postura erguida tiende a mostrar niveles artificialmente más reducidos de los que el organismo presenta en condiciones basales.
Para lograr una medición correcta de la tensión, Bea de Paz recomienda sentarse de manera adecuada y colocar el tensiómetro a la altura del corazón. Igualmente, resulta fundamental haber permanecido en reposo durante 5 minutos antes de activar el dispositivo. Seguir estas sencillas pautas, junto a la elección de un aparato de brazo homologado y con el manguito proporcional, permite realizar un control riguroso y evitar alarmas médicas innecesarias.