Ruiz, experta en economía: “El incremento del precio del dinero hace más rentable invertir en otros activos de renta fija, como los bonos del Estado, que en el oro; de ahí que haya caído un 20 % desde la primavera”

El oro ha dejado de ser una apuesta tan evidente para quienes buscan dónde poner su dinero. El cambio en el escenario financiero ha abierto nuevas alternativas de inversión y obliga a replantearse si el metal precioso sigue siendo la mejor opción.

El precio del oro se hunde tras haber experimentado una desescalada continuada desde los máximos alcanzados en el mes de marzo, cuando la cotización por onza superó los 5.200 dólares. 

La inflación y las sucesivas subidas de los tipos de interés han enfriado el atractivo que tradicionalmente acompaña a este valor refugio.

Marta Ruiz, experta en economía de COPE, ha analizado las causas de este comportamiento en el mercado financiero: “El incremento del precio del dinero hace más rentable invertir en otros activos de renta fija, como los bonos del Estado, que en el oro; de ahí que haya caído un 20% desde la primavera”. 

Este cambio de tendencia ha provocado que numerosos inversores hayan decidido deshacerse de parte de sus reservas.

A pesar de este descenso pronunciado, los analistas descartan que se haya producido una burbuja. El valor del oro responde a un factor estructural al tratarse de un bien limitado, por lo que sigue posicionándose como una herramienta de protección adecuada para resguardar los ahorros frente a la inflación actual y la futura.

Respecto a la composición patrimonial, Joaquín Robles, analista de mercados, ha detallado la proporción aconsejada: “Al final tienes una cartera que puedes tener activos de renta variable, activos de renta fija, liquidez y también algo de oro, entre un 5 o un 15%, dependiendo un poco del perfil”. 

El experto ha recordado que cuando la renta variable no rinde según lo previsto, el metal puede actuar como un soporte de liquidez clave.

A la hora de tomar posiciones en este mercado, los expertos de inversión aconsejan evitar la compra directa de oro físico. La recomendación principal se centra en adquirir activos financieros vinculados, tales como participaciones en mineras de oro o la contratación de fondos cotizados.

El precio del oro se dispara en el último año y medio hasta duplicar su cotización y alcanzar máximos históricos en los mercados. Esta escalada impulsa tanto la venta de joyas entre particulares como la demanda de compra por inversión. 

En ‘Herrera en COPE’,  Fernando Trías de Bes detalla las claves de esta subida y advierte sobre sus riesgos. El economista expone que este metal representa el valor refugio por excelencia, incrementando su valor “cuando la gente tiene miedo o cuando la gente tiene dudas”. “El oro no depende de ningún gobierno, no depende de ningún banco central, no depende de ninguna empresa. El oro no quiebra”, destaca Trías de Bes.

Si tienes 20.000 euros y quieres invertir 10.000 en oro no lo hagas”

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A pesar del atractivo de estas cifras récord, el experto se muestra tajante sobre quiénes deben dar el paso. “Si tienes 20.000 euros y quieres invertir 10.000 en oro no lo hagas”, sentencia Trías de Bes, remarcando que se trata de un mercado reservado “para ahorradores que tienen realmente mucho patrimonio y cantidades muy fuertes”, desaconsejándolo expresamente para perfiles con capital limitado que busquen rentabilidad a corto plazo.

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Asimismo, Trías de Bes avisa de que el gráfico de cotizaciones refleja una “curva típica de burbuja”, lo que añade volatilidad a las operaciones. Por este motivo, insiste en que “quien entra en oro es para dejar el dinero ahí un tiempo, o para proteger el valor, no para salirte dentro de un año”. El propio economista reconoce que evitó invertir hace año y medio porque el valor ya se había duplicado, una decisión de la que se arrepiente y que constata la dificultad de anticipar los movimientos del mercado.

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Quien entra en oro es para dejar el dinero ahí un tiempo, o para proteger el valor, no para salirte dentro de un año”

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El impacto en joyerías y compraventa

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El auge del metal se traslada de forma directa a la calle. Isaac Sánchez, responsable de un establecimiento de compraventa de oro, confirma en COPE que la subida anima a vender piezas en desuso, aunque revela un dato significativo: registra “un incremento muy grande, superior al 300% respecto a años anteriores” en la adquisición de lingotes por parte de particulares interesados en posicionarse como compradores.

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Por su parte, este encarecimiento genera un escenario complejo para el comercio tradicional de joyerías. Laia, propietaria de la Joyería Gascons en Lloret de Mar, explica que el sector asume piezas de menor calidad ante el cambio de demanda: “Éramos superreacios a entrar joyas de menos quilates, pero es que la gente ya nos lo está pidiendo, porque es que o te adaptas a vender cosas de menos quilates o pierdes las ventas”. La comerciante añade que muchos clientes descartan las piezas de 18 quilates, ejemplificando que una cadena de dos gramos que costaba 220 euros “hoy en día te puede salir hasta unos 580”, una subida que provoca que “poca gente pueda llegar a comprar oro”.

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Las vías para adquirir el metal precioso

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Para quienes decidan invertir pese a los avisos, Trías de Bes expone las dos fórmulas existentes. La adquisición de oro físico en lingotes representa una alternativa que considera “muy poco práctica y peligrosa” debido al riesgo de robo, lo que obliga a recurrir a cajas de seguridad.

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Como vía más segura y accesible, el economista plantea la contratación de productos financieros que replican la cotización del metal, tales como fondos de inversión o ETFs. “Es una manera de tener oro sin tener oro, y eso se puede hacer desde Internet” con cantidades reducidas de dinero, concluye el especialista.

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