Author: RTVEI

  • Pedro Venteo, cocinero: “Si tienes una sartén a la que se le pega toda la comida, puedes evitar que se pegue aplicando una cantidad generosa de sal”

    El paso del tiempo y el uso continuado provocan que las sartenes antiadherentes pierdan sus propiedades y los alimentos terminen pegándose en el fondo. Ante este problema doméstico tan habitual, el cocinero Pedro Venteo ha compartido en sus redes @elmonochef una solución práctica para prolongar la vida útil del menaje sin necesidad de tirarlo a la basura.

    El especialista ha demostrado cómo la sal común puede convertirse en una gran aliada para restaurar recipientes desgastados. “Esta sartén está ya muy vieja y se me pega toda la comida, cualquier persona la tiraría”, ha señalado Venteo, antes de insistir en la utilidad de este remedio casero para “darle una 2º oportunidad” a los utensilios.

    El procedimiento no requiere productos complejos y se realiza en pocos minutos sobre una sartén limpia y seca. Venteo indica que el primer paso consiste en verter una cantidad generosa de sal en la base del recipiente antes de encender el fuego.

    A continuación, se coloca el utensilio a potencia media alta sobre la cocina para calentar el producto de manera uniforme. “Prácticamente lo que vamos hacer es tostar la sal”, ha explicado Pedro Venteo, aconsejando remover de vez en cuando para que el calor se reparta por toda la superficie.

    Tras mantener la temperatura durante un par de minutos, se debe utilizar papel de cocina para frotar levemente el fondo y los bordes. “No te olvides de los exteriores”, ha advertido el cocinero antes de retirar la sal y limpiar la sartén en seco con papel.

    Para comprobar el resultado, el cocinero ha devuelto la sartén a la fuente de calor con unas gotas de aceite. “Fíjate que, simplemente, con un par de movimientos la piel se despega y no vas a tener ningún problema”, ha asegurado tras cocinar una pieza de pescado sin adherencias.

    La técnica funciona incluso con alimentos delicados que habitualmente requieren recipientes impecables. “Incluso, te diría que me atrevería hasta con un huevo frito con muy poco aceite”, ha afirmado al comprobar que al pasar una espátula o lengua “no se queda nada pegado”.

    El método demuestra que una sartén deteriorada puede volver a rendir con eficacia sin recurrir a gastos extra. “Con un poco de sal podemos volver a tener grandes resultados como este pescado, o este maravilloso huevo frito”, ha remarcado Venteo sobre la efectividad de la adherencia recuperada.

    Por último, el cocinero ha desvelado la procedencia de esta práctica técnica que utiliza habitualmente en sus fogones. “A este truco le tengo mucho cariño, me lo enseñó un chef alemán borracho y, la verdad que lo he utilizado mucho y me ha sacado de muchos aprietos”, ha concluido Pedro Venteo.

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  • Bárbara, pescadera: “Hoy he vendido seis sardinas por 1,41 euros y me ha pedido perejil, tres bandejas y dos bolsas. Sin duda, he perdido dinero con esta venta”

    El trabajo diario en el mostrador de una pescadería suele requerir una combinación constante de paciencia, técnica y atención al público. Bárbara, una dependienta de pescadería que acaba de incorporarse a su puesto tras el periodo vacacional, ha relatado en su cuenta de TikTok con todo detalle lo ocurrido durante la primera venta del día a las 8 de la mañana en punto. La trabajadora se encontraba terminando de colocar la cartelería con los precios del género cuando una clienta ha entrado en el establecimiento para realizar un pedido que ha acabado generando un notable balance negativo.

    Al acercarse para dispensar la mercancía, la pescadera ha saludado de forma amable con un “buenos días, ¿qué le pongo?”, pero la compradora ha evitado responder al saludo y se ha limitado a mirar el mostrador antes de pedir únicamente seis sardinas. Cuando la tendera ha preguntado cómo deseaba que se las preparase, la mujer ha solicitado quitar la cabeza y la tripa, pero con una exigencia muy concreta: “No, no, no, con la mano no, házmelo a cuchillo”.

    Ante esta petición, la dependienta ha tomado el cuchillo para procesar el pescado fresco de manera manual y personalizada, adaptándose a las instrucciones recibidas. Sin embargo, al momento de empaquetar el producto en el soporte habitual, la clienta ha planteado un nuevo requerimiento para la distribución de las piezas: “¿Me las puedes poner en tres bandejas de dos en dos?”. La profesional ha accedido a la demanda, colocando las seis piezas repartidas en tres recipientes individuales debidamente envueltos.

    El desencuentro ha continuado cuando la clienta ha pedido que le añadiese perejil de regalo al pedido y ha rechazado sucesivamente las cantidades ofrecidas. Tras recibir un primer puñado y reclamar más género en varias ocasiones con un tajante “no, ponme más”, Bárbara se ha visto obligada a marcar una pauta clara en el servicio. La pescadera ha advertido a la clienta: “El monto de perejil que yo te pongo es a razón del pescado que llevas, no te puedo poner un manojo entero de perejil para seis sardinas”, recibiendo únicamente una mala mirada por respuesta.

    La cuenta final ha alcanzado un importe de 1,41 euros, un desembolso reducido que la compradora ha solicitado liquidar a través de un pago con tarjeta. Tras procesar el cobro electrónico, la clienta ha insistido diciendo “quiero copia” para llevarse el resguardo impreso dentro de la bolsa, antes de solicitar un último elemento adicional para el traslado: “¿Me puedes dar otra bolsa, por favor, para no manchar?”.

    La dependienta ha admitido que ha preferido no entrar en discusiones al encontrarse recién incorporada tras las vacaciones, pero ha expuesto con total franqueza el impacto económico de la transacción. “A mí esta gente no me renta, o sea, yo he perdido con esta venta, he perdido”, ha sentenciado Bárbara al describir la falta de margen de beneficio que dejan este tipo de operaciones tan minuciosas en el pequeño comercio.

    Para argumentar su postura, la profesional ha desglosado todos los gastos directos e indirectos que ha conllevado atender este encargo de seis sardinas. Según ha explicado, el resultado final es deficitario “si sumas el coste del producto, el tiempo que yo he invertido en ese producto, los envases, el papel” y las dos bolsas plásticas empleadas. La trabajadora ha concluido reflexionando sobre la frecuencia de estos casos, reconociendo que “de estas hay unas cuantas”, aunque ha celebrado con alivio que no todos los clientes actúen del mismo modo en la tienda.

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  • María Aperador, experta en ciberseguridad, avisa: “Hay un botón en WhatsApp que manda tu ubicación sin que lo sepas, cambia este ajuste en tu móvil lo antes posible”

    Compartir fotografías con familiares, amigos o compañeros de trabajo a través de la mensajería instantánea es un gesto cotidiano. Sin embargo, una acción aparentemente inofensiva puede estar exponiendo tu privacidad sin que te des cuenta. 

    La experta en ciberseguridad María Aperador ha lanzado una importante advertencia sobre una función muy utilizada en WhatsApp. Según explica la especialista en sus redes sociales, “hay un botón en WhatsApp que manda tu ubicación sin que lo sepas”, un detalle que deja al descubierto información confidencial sobre tu rutina y tu paradero.

    Muchos usuarios eligen enviar sus imágenes utilizando la opción de envío como “Documento” o “Archivo” para evitar que las imágenes pierdan calidad o se vean pixeladas al comprimirse. Sin embargo, esta práctica esconde un grave riesgo para la privacidad. Tal y como advierte María Aperador, “cuando envías una foto normal, WhatsApp la comprime y al comprimirla borra los metadatos”.

    Estos metadatos son información interna que acompaña a cada archivo digital indicando el modelo de tu teléfono móvil, la fecha e incluso las coordenadas exactas de dónde sacaste la foto. El problema surge al utilizar el envío sin compresión. “Cuando la mandas como documento o como archivo, WhatsApp no toca nada, va entera con las coordenadas de la ubicación exactas”, señala la experta. De esta manera, la persona que reciba el archivo y lo descargue podrá ver absolutamente toda la información detallada de la fotografía.

    Para comprender el alcance de este aviso, conviene entender qué ocurre dentro del dispositivo al tomar una captura. Por defecto, la cámara de los smartphones modernos registra la posición geográfica precisa al disparar la foto.

    Si compartes esa imagen como documento, las coordenadas de GPS viajan intactas. Esto significa que, si envías una foto desde tu casa, tu lugar de trabajo o cualquier ubicación privada, el destinatario sabrá el punto exacto donde te encontrabas. Como remarca Aperador, “la otra persona cuando se la descargue podrá ver toda la información de la foto”, lo que expone tus desplazamientos a terceros sin tu conocimiento.

    Afortunadamente, existe una solución rápida que no requiere dejar de enviar archivos en alta calidad. La clave no está en la propia aplicación de WhatsApp, sino en la configuración de la cámara de tu teléfono.

    “Si quieres evitar que estos datos se guarden en las fotos, simplemente tienes que ir a la cámara de tu móvil a ajustes y ahí te dejará desactivar la ubicación”, explica la especialista.

    Para aplicar esta medida preventiva en tu móvil, sigue estos pasos básicos:

    Abre la aplicación de la Cámara en tu dispositivo.Entra en el menú de Ajustes o Configuración (habitualmente indicado con el icono de un engranaje).Busca la opción de Ubicación o Etiquetas de ubicación.Desactiva esta función para que las futuras fotos no registren coordenadas geográficas.

    La prevención en ciberseguridad no exige herramientas complejas, sino estar al tanto de estos pequeños ajustes que marcan la diferencia en el día a día. Proteger las coordenadas de tus imágenes evita que datos sensibles queden al alcance de desconocidos o contactos no deseados.

    Por ello, la experta insiste en difundir estas recomendaciones entre tu entorno cercano. “Comparte este vídeo con familiares y amigos para que ellos también estén protegidos”, aconseja María Aperador, subrayando que estar informados es la mejor defensa frente a cualquier riesgo en la red. “Cuanto más sepas, menos daño podrán hacerte”, concluye.

  • George Russell vuelve a ganar tres meses después en el GP de Azerbaiyán

    El límite presupuestario introducido en el reglamento deportivo de la Fórmula 1 hace cinco años le dio la vuelta a un campeonato en el que había equipos que se quedaban sin dinero para desarrollar sus coches a partir de mitad de curso. A partir de ese 2021, las escuderías conocieron El Dorado. Sobre todo, las más poderosas, como Ferrari, Mercedes o Red Bull, que adjudicaban presupuestos de más de 300 millones de euros anuales, y que de sopetón se vieron obligados a no poder gastar más de 127 millones de euros, menos de la mitad. En ese nuevo paradigma, los constructores tuvieron que crear sus propios mecanismos de control para no pasarse de la raya.
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  • Vox se impone al PP en la manifestación de “ultimátum” al Gobierno, con la mitad de participación que la del pasado mayo

    Miles de personas han participado este sábado en una manifestación en Madrid convocada como un “ultimátum al Gobierno” por la plataforma Sociedad Civil Española y apoyada por PP y Vox. En la cabecera de la protesta, que ha iniciado el recorrido en la plaza de Cibeles y ha concluido en el llamado Arco de la Victoria, compartían pancarta Marcos de Quinto, exdiputado de Ciudadanos, y Alejo Vidal-Quadras, ex presidente de los populares en Cataluña y uno de los fundadores del partido de Santiago Abascal, quien se dio un baño de selfis en la marcha mientras le gritaban “¡presidente, presidente!”. El PP no envió a su líder, sino a su secretario general, Miguel Tellado, y esa ausencia no pasó inadvertida entre el público, que a cada poco coreaba: “Feijóo, ¿dónde estás que no te veo?“.
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